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Por qué un límite no es lo mismo que el valor de una función

30 jul
5 min de lectura

Imagina que te dan una función definida a trozos y te piden calcular un límite. Sustituyes el valor, obtienes un número, y das el ejercicio por resuelto. Pero entonces revisas el enunciado y ves que la función, en ese punto exacto, vale otra cosa completamente distinta. ¿Te equivocaste? No. Y esa es precisamente la idea que más estudiantes de Matemáticas II confunden: pensar que el límite de una función y el valor que la función toma en ese punto son siempre lo mismo. No lo son, y entender por qué es la base de todo lo que viene después: continuidad, discontinuidades, derivadas.


Qué significa realmente un límite

Antes de comparar límite y valor, conviene tener clara la idea de límite en sí. Un límite no es un cálculo mecánico: es una forma de describir hacia dónde se dirige una función, sin necesidad de que la variable llegue exactamente a ese punto.


Toma la función 𝑓(𝑥) = 𝑥². Si eliges valores de 𝑥 cada vez más próximos a 2, obtienes esto:

𝑥

𝑓(𝑥)

1.9

3.61

1.99

3.9601

1.999

3.996001

2.001

4.004001

2.01

4.0401

Los valores se acercan a 4 por los dos lados, así que decimos que el límite de 𝑓(𝑥) cuando 𝑥 tiende a 2 es 4. En este caso concreto, el límite y el valor de la función coinciden (𝑓(2) también es 4). Pero esa coincidencia no es una regla general, sino una casualidad que ocurre en las funciones "bien construidas". El resto del artículo trata sobre lo que pasa cuando esa coincidencia se rompe.


Un límite describe una tendencia, no necesariamente un destino.


El caso que rompe la intuición: cuando el límite no coincide con el valor

Considera esta función, definida de forma distinta en un único punto:

Función definida a trozos con un valor distinto en x=2

La pregunta es sencilla: ¿cuánto vale el límite cuando 𝑥 tiende a 2, y coincide con 𝑓(2)?


Paso 1. Cuando 𝑥 está cerca de 2 (pero no es exactamente 2), la función se comporta como 𝑥 + 1. Así que el límite cuando 𝑥 tiende a 2 es 3.


Paso 2. El valor real de la función en ese punto, sin embargo, está definido aparte: 𝑓(2) = 10.


El resultado es este:

El límite vale 3 pero el valor de la función en ese punto es 10

El límite existe y vale 3, aunque la función tome el valor 10 exactamente en 𝑥 = 2. No hay contradicción: el límite estudia el comportamiento de la función alrededor del punto, mientras que 𝑓(2) estudia lo que ocurre en el punto. Son dos preguntas distintas, y por eso pueden tener respuestas distintas.


Verlo dibujado ayuda a que la idea se quede fija de verdad:


Gráfica de f(x)=x+1 con un hueco en x=2 donde el límite vale 3 pero la función vale 10

La recta se acerca a la altura 3 según te aproximas a 𝑥 = 2 desde cualquier lado — ese círculo hueco marca el límite, un punto al que la función tiende sin necesidad de pasar por él. El punto relleno, arriba del todo, es el valor real que toma la función exactamente en 𝑥 = 2. Son dos alturas distintas en la misma gráfica, y ambas son correctas a la vez, porque responden preguntas distintas.


Error frecuente: muchos estudiantes creen que el límite de una función coincide siempre con el valor que toma la función. Esto es falso. El límite estudia qué ocurre cerca del punto, mientras que la función estudia qué ocurre exactamente en él.


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Por qué a veces ni siquiera existe el límite: los límites laterales

Hay un paso previo que conviene dominar antes de dar cualquier límite por bueno: comprobar qué ocurre al acercarse al punto por la izquierda y por la derecha por separado.


  • Acercarse por la izquierda (𝑥 → 𝑐⁻) significa tomar valores menores que 𝑐, cada vez más próximos.

  • Acercarse por la derecha (𝑥 → 𝑐⁺) significa tomar valores mayores que 𝑐, cada vez más próximos.


Para que el límite exista de verdad, no basta con que la función se acerque a algún valor por un lado: tiene que acercarse al mismo valor por ambos lados.

Condición de existencia del límite: los límites laterales deben coincidir

Veamos qué pasa cuando eso falla. Toma esta función:

𝑓(𝑥) = 1 si 𝑥 < 2

𝑓(𝑥) = 3 si 𝑥 > 2.

Si te acercas a 2 por la izquierda, la función vale 1. Si te acercas por la derecha, vale 3. Los dos límites laterales existen, pero no coinciden:

Ejemplo de límites laterales distintos entre sí

Como no coinciden, el límite cuando 𝑥 tiende a 2 no existe. No es que valga 1, ni que valga 3, ni que valga algo intermedio: simplemente no hay un único valor al que la función se aproxime, y eso hace que el límite no exista.


Este comportamiento tiene nombre propio: se llama discontinuidad de salto, y es uno de los contextos donde más se necesita esta distinción entre límite y valor de la función. Las funciones definidas a trozos son, de hecho, el escenario más habitual en el que aparecen los límites laterales — por eso, antes de calcular cualquier límite en una función a trozos, conviene comprobar primero desde qué lado te estás acercando.


Error frecuente: un error muy habitual consiste en calcular solo uno de los dos lados y concluir que el límite existe. En funciones definidas a trozos, siempre hay que estudiar el límite por la izquierda y por la derecha cuando el punto pertenece a la frontera entre dos expresiones.


Cómo evitar el error en la práctica

La mayoría de los problemas con este concepto no vienen de un fallo de cálculo, sino de saltarse un paso mental antes de calcular nada. Antes de dar un límite por resuelto, pregúntate:

  • ¿Estoy calculando el límite, o estoy evaluando la función?

  • Si la función está definida a trozos, ¿he comprobado los dos lados?

  • ¿Coinciden ambos límites laterales? Si no coinciden, el límite no existe — y no tiene sentido seguir buscando un valor.


Identificar correctamente qué se está preguntando suele ser la mitad de la solución.


Resumen

Concepto

Qué significa

Error típico a evitar

Límite de una función

El valor al que se aproxima 𝑓(𝑥) cerca de un punto

Confundirlo con 𝑓(𝑐)

Valor de la función, 𝑓(𝑐)

Lo que la función vale exactamente en ese punto

Asumir que siempre coincide con el límite

Límite lateral izquierdo/derecho

El comportamiento acercándose solo por un lado

Calcular un único lado y dar el límite por resuelto

Existencia del límite

Solo existe si ambos laterales coinciden

Ignorar los laterales en funciones a trozos

Esta misma idea de comparar un valor con lo que ocurre alrededor reaparece más adelante, cuando estudies los teoremas de Bolzano y del valor medio.


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